divendres, 6 de juliol del 2018

“LO QUE PASA EN LOS PASOS DE ZEBRA, SE QUEDA EN LOS PASOS DE ZEBRA”


La gente tenia miedo a cruzar.
Los primeros dias no se tuvo muy en cuenta. Creiamos que era un nuevo mito, algo irreal. Pero cuando el primer conductor passó por encima de un chaval que corria persiguiendo a su perro (un cax burel marrón de ciento trenta y dos meses), no passó nada. El conductor paró y el mundo restó unos segundos en silencio, sin saber que hacer, al rato encendió de nuevo el motor y siguió, sin consecuencias de ningun tipo. Nadie retiró nunca el cuerpo. Sus padres hicieron un funeral simbolico a los pocos dias y ya.
La carroña no tardó en acumular-se. Lo que empezaron siendo accidentes se convirtieron en acciónes premeditadas poco a poco. El paso de zebra era un pàramo de la calle sin ley. Se atracaba a la luz del sol, se pasaba droga delante de las autoridades y se robaba, apuñalaba y violaba con las aceras llenas de gente, en hora punta. Se amontonaban cadàveres sobre las rayas blancas hasta que los coches los apartaban al pasar y el ayuntamiento procedia después a agruparlos e incinerar-los, etiquetados de “material desconocido”.
La gente aprendió a evitarlos a cualquir coste. Los coches pasaban como balas por ellos por miedo a permanecer el tiempo justo de sufrir la desgracia. Los peatones llegaron a hacer uso del acantarillado, primero para ir de una calle a otra, y más tarde para transitar siempre. No quedaba gente en la superficie. No quedaban ni guardias para regular el trafico. El miedo se apoderaba de todos por igual.
Se instaló la ley salvaje en la carretera. Los coches que aun se atrevian a circular se enfrentaban cada dia al peligro de la jungla. No habia dias sin victimas.
Amanecia el fin del mundo.

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